29 Jun 2020

Seis averías en los neumáticos de tu coche por tocar los bordillos.

Los bordillos son necesarios en nuestras ciudades.

29 Jun 2020

Los bordillos son necesarios en nuestras ciudades. Más bien imprescindibles, sirven para delimitar el espacio que naturalmente han de ocupar los automóviles, y el que nos queda reservados también como peatones. Es difícil imaginar una ciudad sin bordillos. Es un elemento muy útil del entorno urbano pero que también puede darnos muchos quebraderos de cabeza, especialmente si no somos cuidadosos y nos subimos en ellos, o dejamos que nuestros neumáticos rocen con el perfil del bordillo. Y estas son las seis averías, y los elementos de nuestro coche que más sufren al golpear, o incluso rozar, los bordillos.

1. Arañar las llantas de tu coche.

Nos hemos acostumbrado a comprar vehiculos con llantas cada vez más grandes, y neumáticos de perfil cada vez más bajo. Llantas con diseños muy bonitos, que hacen que nuestro coche sea imponente, pero que a menudo están muy expuestas a, esos arañazos que deterioran su acabado. La mejor forma de evitar daños en las llantas es evitar los bordillos, intentar que nuestro coche quede perfectamente alineado y dentro de los límites del aparcamiento en línea, pero sin que jamás toque el perfil del neumático, o la llanta, con el flanco del bordillo.

Los bordillos pueden, incluso, llegar a hundir por completo una llanta, y hacer que el neumático pierda presión. Pero en ese caso no estaríamos hablando ya de un toque, fortuito, mientras aparcamos, sino de haber calculado mal las distancias y haber golpeado con violencia contra el bordillo.

Si hay que subir un bordillo, cosa poco recomendable, la forma más segura para evitar daños en la llanta es hacerlo en diagonal, o en perpendicular, , puesto que el riesgo de arañar la llanta es muy alto. Y, por supuesto, realizar la maniobra con cuidado y a muy baja velocidad. En cualquier caso ya os decimos que esta práctica no es recomendable, y no solo por los daños que podemos causar en nuestras llantas.

2. Destrozar un neumático subiendo bordillos.

Subir un bordillo también puede producir daños varios en nuestros neumáticos. Un golpe en el neumático puede crear roturas en la banda de rodadura, o incluso facilitar la aparición de cortes y bultos que aumentan el riesgo de sufrir un reventón. El gran problema está en que a menudo estos daños no serán evidentes en el momento en que se produce el golpeo con el bordillo, y en ocasiones pueden evidenciarse horas, días, o incluso meses más tarde, con un reventón en marcha (que a fin de cuentas es una situación de peligro), o la pérdida de presión progresiva del neumático (que puede hacer que un día lleguemos a nuestro coche y el neumático esté completamente desinflado).

No dejes nunca tu coche aparcado de forma que el neumático apoye en el propio extremo del bordillo, puesto que junto al golpe que es necesario para saltar el bordillo con nuestro coche, estaremos forzando aún más la estructura del neumático con el peso de nuestro coche mientras repose en esa posición, y aumentando la posibilidad de que aparezcan bultos que dañen gravemente el neumático, hasta hacerlo inservible.

3. Deteriorar un neumático apoyándolo con el bordillo

Solo con apoyar el neumático en el bordillo, sin que nos subamos en él, ya está dañando el flanco del neumático. Muchas veces hemos visto neumáticos en los que, incluso, las letras en relieve del fabricante habían desaparecido por ese contacto con el bordillo. Esos daños a la larga pueden traducirse en reventones, en pinchazos, y en una pérdida de la consistencia del neumático que facilita la aparición de problemas, como la formación de grietas y bollos en el flanco.

4. Perder el ajuste del paralelo de las ruedas

Es fundamental un buen alineado de la dirección para que tu coche apoye sobre el asfalto correctamente. Un mal alineado, una mala geometría de los neumáticos, compromete la estabilidad de tu coche, conlleva que este se desvíe indebidamente hacia un lado o que tenga dificultades para mantenerse en línea recta cuando centramos el volante, y puede hacer que nuestros neumáticos se desgasten prematura e irregularmente.

La dirección ha de alinearse periódicamente, en un grado de convergencia y divergencia determinado, y un ángulo de caída concreta, y es una tarea que debemos tener en cuenta en momentos clave, como la sustitución de neumáticos. El problema está en que los golpes violentos en el tren delantero, por ejemplo al superar baches pronunciados sin cuidado, o incluso golpear con los bordillos, al aparcar, o al intentar subirnos en ellos, pueden comprometer el ajuste del paralelo, que se realiza con bancos de precisión en taller y que es sensible a un trato poco cuidadoso.

5. Daños en los amortiguadores de tu coche

Un amortiguador puede soportar sin problemas subir o rozar un bordillo, sin sufrir daños, ha sido diseñado con tal fin. En cualquier caso, no es recomendable tocar los bordillos, ni tan siquiera a baja velocidad. Pero si somos poco cuidadosos y hacemos que el golpe contra el bordillo sea violento, los daños que podemos sufrir en el sistema de suspensiones de nuestro coche pueden llegar a ser importantes, e incluir roturas en muelles, y daños en los amortiguadores, que de no diagnosticarse y resolverse a tiempo, además de hacer que nuestro coche se conduzca peor, pueden conllevar otros daños en los neumáticos.

6. Perder el equilibrado de las ruedas.

Si los radios de las llantas de tu coche te lo permiten, alguna vez habrás comprobado que en el interior de la llanta se esconden unas pequeñas placas de metal. Esas placas no están colocadas en la llanta casualmente . Aunque tanto llanta como neumático estén diseñadas para gozar de un equilibrio, de fábrica, al unirse, es necesario que trabajen al unísono y que el reparto de las masas sea el adecuado. Es por eso que se utilizan unos contrapesos de plomo, que contribuyen a mejorar el equilibrio del conjunto formado por llanta y neumático en su giro, y por lo tanto a mitigar las vibraciones que se transmiten a la dirección, el volante, y en general a nuestro coche.

Aunque las placas de plomo que se emplean para equilibrar una rueda han sido diseñadas para resistir en su posición, y quedar bien adheridas a la llanta, no hemos de descartar la posibilidad de que estas se suelten, y acaben provocando la pérdida del ajuste del equilibrado. Entre otras razones, además de superar baches a gran velocidad, o circular por pistas sin pavimentar, está el golpear los bordillos, o subirnos por encima de estos sin ser muy cuidadosos.

Un mal equilibrado no solo está en la aparición de vibraciones, sino también en un desgaste desigual y prematuro de la banda de rodadura del neumático.

Tampoco nos podemos olvidar de lo desprotegidos que se encuentran los bajos de nuestro coche ante los bordillos. Si conducimos deportivos, o coches muy bajos, hemos de tener especial precaución con este aspecto. También si conducimos coches un poco más altos, o incluso con diseño SUV, no hemos descuidar el hecho de que las defensas puedan tocar con el bordillo, con lo cual no siempre es recomendable que esperemos a que el neumático toque con el bordillo al aparcar en paralelo.

En los últimos años también nos hemos percatado de que el número de coches que son especialmente vulnerables a estos roces con los bordillos han aumentado significativamente, sobre todo por el empleo de soluciones para mejorar la aerodinámica, como labios de plástico escondidos por debajo y por detrás del parachoques delantero para disminuir las turbulencias aerodinámicas que se generan en los bajos por las piezas no carenadas del motor.

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